Lo que comenzó en 2017 como una reunión de padres autoconvocados, hoy es una de las instituciones más activas y reconocidas de la región. En diálogo con Canal 4 Regional, Sabrina Gammuto repasó la historia de la “Tradicional Mateada por el Día Mundial del Autismo”, un evento que nació buscando la tranquilidad que los niños con desafíos sensoriales necesitan.
“Se nos ocurrió hacer algo distendido, alejado del ruido de los eventos masivos de las grandes ciudades. Por eso elegimos la Plaza Evita, un lugar que sentimos propio porque lo intervenimos con murales, juegos adaptados y árboles que plantamos con los chicos”, explicó Gammuto sobre el espacio que ayer domingo volvió a reunir a decenas de familias.
De niños a jóvenes: El desafío de crecer
Uno de los puntos más interesantes de la entrevista fue la reflexión sobre el paso del tiempo. Sabrina señaló que aquellos niños que iniciaron la asociación con 6 años, hoy ya son adolescentes que demandan otro tipo de contención.
“Los chicos crecen y eso nos obliga a nosotros a crecer como asociación. Ahora que tenemos la personería jurídica y somos una ONG, nuestro objetivo es proyectar espacios lúdicos, deportivos y recreativos que hoy no existen para jóvenes con autismo”, afirmó. En este sentido, destacó la presencia de funcionarios en la mateada, con quienes ya iniciaron conversaciones para futuros proyectos de inclusión.
Referencia regional
La labor de Padres Autismo Roldán ha trascendido las fronteras de la ciudad. Ante la falta de agrupaciones similares en zonas aledañas, la asociación se ha convertido en un faro para familias de Funes, Carcarañá, el Cordón Industrial e incluso Rosario.
“Estamos pensando en generar encuentros virtuales. Sabemos que para muchas familias es difícil movilizarse con los chicos desde otras localidades, pero no queremos que se sientan solas en este camino”, adelantó Sabrina.
Una sociedad más empática
Sobre el nivel de concientización en Roldán, Gammuto se mostró optimista: “Hoy la ciudad nos conoce. Logramos hitos como la concientización sobre la pirotecnia y vemos que en las escuelas la presencia de chicos con autismo ya se vive con naturalidad”.
Para la asociación, el objetivo final sigue siendo el mismo: que la sociedad no solo «conozca» el autismo, sino que lo integre como parte de la diversidad cotidiana. “Nuestros hijos hoy tienen compañeros que los ven como pares, y esa naturalización es el mayor logro que podemos tener como padres”, concluyó.



