SALUD: TRAS EL XXV CONGRESO ARGENTINO DE DIABETES, EL DR. GABRIEL LUTEROFF DETALLÓ AVANCES TERAPÉUTICOS, DERRIBÓ MITOS Y DESTACÓ EL ROL DE LA PREVENCIÓN
El Dr. Gabriel Luteroff, director del Comité Científico de la Federación Argentina de Diabetes (FAD), brindó un balance del XXV Congreso Argentino de Diabetes desarrollado en Mar del Plata. El especialista expuso sobre la incorporación de nuevas tecnologías como infusores de insulina y los fármacos análogos de GLP-1, además de visibilizar la necesidad de adecuar los tratamientos para personas con diabetes que no están alfabetizadas.

La ciudad de Mar del Plata fue epicentro del XXV Congreso Argentino de Diabetes, organizado por la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD), un encuentro científico que reunió a referentes de la salud de todo el país y del plano internacional. Tras su participación en las jornadas, el Dr. Gabriel Luteroff, director del Comité Científico de la Federación Argentina de Diabetes (FAD), repasó en Informe Regional los principales ejes debatidos, las innovaciones farmacológicas y los desafíos en materia de educación y accesibilidad.
Durante el evento, se presentaron importantes actualizaciones en tecnología aplicada a la salud, como los infusores continuos de insulina (dispositivos históricamente conocidos como bombas), y se profundizó en el impacto de los nuevos análogos de GLP-1, medicamentos que normalizan el apetito y que actualmente han demostrado marcada eficacia en el abordaje del sobrepeso y la obesidad. Asimismo, la FAD contó con un espacio institucional propio para promover la medicina culinaria y el rol protagónico que debe asumir la persona con diabetes en la autogestión de su salud, contando además con la participación de disertantes extranjeros como el Dr. Edwin Jiménez (Puerto Rico) y la Lic. Betsy Rodríguez (Estados Unidos).
Uno de los puntos más destacados presentados por el equipo de la FAD fue la visibilización de las personas con diabetes que son iletradas. «En Argentina, el 6% de las personas mayores de 60 años no saben leer ni escribir, cifra que en América Latina asciende a casi el 20% en mayores de 65 años. Muchas veces a los pacientes les da vergüenza manifestarlo y enfrentan barreras severas: no pueden tomar el transporte para ir al consultorio, no saben dosificarse la insulina porque no interpretan los números o no pueden leer ni registrar los valores de un glucómetro. Es fundamental realizar un interrogatorio dirigido y adaptar la educación médica a sus realidades», explicó Luteroff.
Al abordar el tratamiento de la diabetes tipo 2 y el bienestar en adultos mayores —cuya expectativa de vida casi se duplicó en el último siglo gracias a hábitos más activos y comunitarios—, el especialista graficó el abordaje mediante la figura de una «mesa de cuatro patas»:
- Fármacos: medicación prescripta en tiempo y forma.
- Actividad física: adaptada a las posibilidades de cada persona.
- Plan alimentario: pautas nutricionales saludables y balanceadas.
- Educación diabetológica: informarse a través de canales idóneos, recomendando consultar las páginas web y redes oficiales de la SAD y la FAD para evitar la desinformación de perfiles no médicos.
En relación al diagnóstico oportuno, Luteroff aconsejó realizarse un análisis de sangre anual de rutina a partir de los 40 años. Precisó que el valor normal de glucosa en ayunas se sitúa entre 70 y 110 mg/dl en la población general, y entre 70 y 100 mg/dl en personas que presenten factores de riesgo como antecedentes familiares, sobrepeso o hipertensión arterial. Ante valores limítrofes, la prueba de tolerancia oral a la glucosa permite detectar estadios tempranos. A su vez, enfatizó que cumplir con 150 minutos semanales de ejercicio físico y sostener una nutrición adecuada permite reducir hasta en un 60% las probabilidades de que se despierte la diabetes en quienes tienen predisposición genética.
Por último, el profesional derribó de manera categórica la creencia popular de la «diabetes nerviosa»: «No existe tal patología. Lo que ocurre es que, ante un episodio de estrés o angustia, el organismo activa una respuesta fisiológica por la cual el hígado libera un exceso de glucosa a la sangre. En una persona sin diabetes, esa glucosa entra de inmediato al músculo; en cambio, en una persona que ya tiene diabetes, la falta o resistencia a la insulina impide absorberla y los niveles en sangre se disparan. La causa no son los nervios, y la diabetes no se cura ni se trata con un tranquilizante», concluyó.


