Todos los días asistimos al carrusel de la muerte en la Invencible Provincia de Santa Fe. Las estadísticas sobre muertos, heridos, balaceras, robos y todo el espectro delictivo continúa multiplicándose sin que haya una respuesta concreta de las autoridades respectivas, más preocupadas por el show de los medios que por acciones certeras, en un cóctel que une con sangre y mucha la mafia, la política y los negociados.
El hasta ahora último capítulo del manoseo que constantemente (desde los siglos de los siglos) sufre la ciudadanía de bien lo vimos la semana pasada en la histérica novela protagonizada por la Legislatura y el ministro Marcelo Saín. Que me presento, que sí, que no, que las condiciones… más cerca de las excentricidades de un rockstar en gira que de la obligación cívica (y moral) que supone desempeñar un cargo público, la exposición de Saín se reducirá a un escrito con la misma tinta que los médicos forenses firman las autopsias.
Para trazar el panorama desde el ámbito político consultamos al diputado provincial por el ala radical del Frente Progresista Cívico y Social Juan Cruz Cándido, quien se desempeña como presidente de la Comisión de Seguridad Pública, el organismo que citó a Saín su presencia para solicitar explicaciones ante la imparable escalada de violencia que se multiplica cada día.
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