En los últimos años una de las mayores tensiones, y para ser exactos en un hecho repetido a lo largo de la historia argentina, es la que mantiene el Gobierno Nacional con el campo y sus sectores relacionados, y que en esta oportunidad pone nuevamente en el ojo de la tormenta a las tan mentadas retenciones en las exportaciones de granos.

La falta de dinero que posee el Estado obliga al mismo a echar mano al único recurso que ha sabido utilizar sin importar el signo político: aumentar tasas, impuestos o cualquier denominación relacionada, en un contexto de crisis de la economía que en realidad es una crisis eterna y sin solución por parte de políticos, economistas, holdings y cualquier sector productivo implicado.

En el tapete se encuentra decíamos las retenciones y el aumento de las alícuotas que el presidente Fernández quiere aplicar, lo cual ha generado la reacción de los entidades agropecuarias que han puesto el grito en el cielo amenazando con un cese automático de la comercialización en caso de concretarse este incremento mientras el Ejecutivo habla de ganancias extraordinarias por los altos precios internacionales que repercutirían en el valor del mercado interno de alimentos.

Sobre este tema compartimos la palabra del productor Diego Pascuale, quien señaló la postura del sector al respecto. Cabe indicar que la mirada no está puesto en la soja, con un tributo hoy del 33%, sino en el trigo y el maíz que hoy abonan un 12% y con un planteo de llevarlo al 15%. Recordamos que estas modificaciones requieren de una aprobación por parte de la Legislatura nacional.

 

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Por h8000024