La seguridad en las cárceles de la provincia volvió a ser el centro de la agenda oficial este martes. Durante una de las habituales requisas en la Unidad Penitenciaria Nº 11 de Piñero, el personal del Servicio Penitenciario detectó un socavón de 70 centímetros de profundidad en la zona de baños de uno de los patios externos, perteneciente al pabellón donde se alojan los presos de alto perfil.
Tras el descubrimiento, la Secretaría de Asuntos Penales dispuso el cierre inmediato del área, el inicio de una investigación interna para determinar responsabilidades y la aplicación de sanciones a los internos vinculados al sector.
«Política de control permanente»
En conferencia de prensa, la vocera provincial Virginia Coudannes destacó que este hallazgo es resultado directo de la intensificación de los controles. “Las requisas no son una respuesta espasmódica, sino una regularidad dentro de la política de seguridad impulsada por el gobernador Maximiliano Pullaro”, sostuvo la funcionaria.
Coudannes marcó una clara diferencia con la gestión anterior, asegurando que se terminó la etapa en la que los delincuentes «gobernaban desde las cárceles». Según explicó, el uso de scanners, requisas permanentes y controles exhaustivos busca impedir que los líderes de organizaciones criminales sigan operando tras las rejas.
Nuevas leyes y cárceles de máxima seguridad
Además del episodio en Piñero, la vocera adelantó que el Ejecutivo enviará próximamente a la Legislatura un nuevo paquete de leyes de seguridad. El objetivo, señaló, es «garantizar los derechos de las víctimas y no los privilegios de los delincuentes».
En sintonía con este plan, la Provincia avanza en la construcción de “El Infierno”, la nueva unidad penitenciaria diseñada específicamente para alojar a los internos más peligrosos bajo regímenes de extrema seguridad, evitando así intentos de fuga o coordinación de delitos externos.



