Si ya los golpes de calor resultan todo un inconveniente para los humanos, esta situación se multiplica con respecto a los animales domésticos, teniendo en cuenta que los mismos “suelen ser bastante graves” como lo ha señalado la médica veterinaria Cora Colla.

    En ese sentido, hay que mantener precauciones que en cierto sentido son similares a las nuestras, como el caso de tener disponible en todo momento una fuente de hidratación fresca, evitar la exposición al sol particularmente en los horarios picos y también prescindir de la actividad física. Asimismo, la dra. Colla hizo referencia a lo alimentario, donde lo ideal es que se brinden varias raciones diarias y que no contengan salsas, grasas o frituras.

    Por supuesto, más allá de todas estas precauciones, hay que estar atentos a alteraciones tales como vómitos, diarrea, decaimiento o jadeo excesivo, como así también a cambios en el comportamiento. En tales casos, se recomienda una consulta inmediata con el veterinario de cabecera.

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Por h8000024