Que la Autopista Rosario-Córdoba, en el tramo entre Rosario y Carcarañá, está absolutamente destruida, lo sabemos todos. Lo sabemos todos los que transitamos día a día esa traza infestada de roturas y pozos. Lo sabemos todos aquellos que a pesar del pésimo estado seguimos pisando el acelerador creyendo que nunca nos va a tocar. Lo sabe también la concesionaria vial que gracias al nuevo contrato tienen la única obligación de cobrar. ¿Las autoridades lo sabrán?
Dos hechos que se suman a la dilatada estadística del km. 325, en jurisdicción de San Jerónimo Sud, en la media tarde de este último sábado. En primer término, a las 16:15 hs. aproximadamente, una motocicleta Kawasaki de alta cilindrada mordió la banquina y se despistó hacia la banquina. Su conductor, un hombre de 27 años identificado como Ariel Vega y que se dirigía desde Funes con destino a Casilda, sufrió traumatismos diversos y fue trasladado a un nosocomio roldanense.
A las 18 horas el turno fue para un automóvil Hyundai dominio JIH474 con una familia a bordo oriunda de Buenos Aires y que se dirigía hacia Córdoba sufrió el reventón al mismo tiempo de los dos neumáticos del lado izquierdo. Afortunadamente el conductor pudo controlar el vehículo y detuvo su andar sin que se registrasen lesionados o mayores daños.
Más allá de las mecánicas propias de cada accidente, debemos una vez por todas respetar las normas de tránsito. Que las rutas están destruidas en toda la región no es ninguna novedad. Que somos hijos del rigor, tampoco. Cumplamos las normas nosotros. Cuidémonos. Y no esperemos nada de nadie.
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