En una charla profunda sobre el funcionamiento de la justicia y los derechos de los menores, el Dr. Marcelo Molina desmitificó el rol de los jueces de familia y explicó los mecanismos que se activan ante situaciones de conflicto o violencia. El magistrado enfatizó que el Poder Judicial no actúa como un órgano de investigación autónomo, sino que depende de las pruebas y relatos que los profesionales acercan al proceso.
Dos escenarios: Disputas familiares vs. Vulneración de derechos
Molina fue claro al diferenciar las situaciones que llegan a los tribunales:
- Vulneración extrema: Cuando ambos progenitores o adultos responsables fallan en la protección del niño. Aquí interviene la Dirección Provincial de Niñez con «medidas excepcionales», que implican retirar al menor de su centro de vida para protegerlo.
- Conflictos tradicionales: Casos de cuota alimentaria o regímenes de comunicación donde, aunque hay conflicto, uno de los padres intenta recomponer la situación a través de la vía legal.
«El juez de familia es un abogado. Por más formación que tenga, necesita necesariamente el concurso de otras disciplinas (psicólogos, trabajadores sociales, antropólogos) que le informen qué está pasando realmente en esa casa», señaló Molina.
Escuchar al niño: ¿Deseo o interés superior?
Uno de los puntos clave de la entrevista fue la obligación legal de escuchar a los menores, sin importar su edad. «Incluso un bebé comunica a través de su conducta y especialistas pueden traducir eso al juez», explicó. Sin embargo, aclaró que «escuchar no significa hacer siempre lo que el niño quiere», comparándolo con la autoridad parental: «Si un chico no quiere ir a la escuela, el padre lo manda igual porque es su deber. El juez debe ponderar qué hay detrás de esa opinión».
El sistema en Rosario: «Al límite de lo posible»
Al ser consultado sobre la realidad local, el magistrado confirmó que la demanda en los tribunales de Rosario y la región es altísima y va in crescendo. «La gente tiene más información y se anima a denunciar; los vecinos ya no se callan ante lo que pasa en la casa de al lado», analizó.
No obstante, lanzó una advertencia sobre los recursos actuales: «Estamos trabajando al límite. Necesitamos ampliar los equipos interdisciplinarios para darle a los jueces mayores herramientas. Cuantas más herramientas tenga el juez, mejor será la decisión».
¿Qué hacer ante un caso de maltrato?
Para los ciudadanos que detectan situaciones de violencia contra menores, el Dr. Molina recordó los canales de acción:
- Línea 102: Servicio especializado de atención telefónica.
- Servicios Locales de Niñez: Presentes en Rosario, Funes, Roldán y demás localidades.
- Detección Institucional: El rol clave de docentes, enfermeros y profesores de centros de salud como «sensores» de la comunidad.
«La mayoría de los casos no requieren sacar al chico de su casa, sino aplicar medidas preventivas e integrativas. Pero para eso, reitero, hace falta más que la mirada jurídica», concluyó.



