El Gobierno Nacional ha formalizado el ingreso de un ambicioso proyecto de reforma integral al sistema electoral en el Senado, abriendo un debate que promete ser uno de los más intensos del año legislativo. Según el análisis detallado del Dr. José Luis Alonso, la iniciativa cuenta con casi ochenta artículos que pretenden reconfigurar las reglas de juego de la política argentina, aunque advierte que el oficialismo se enfrenta a un desafío numérico de gran magnitud para lograr su aprobación.
Uno de los puntos más trascendentes de la propuesta es la eliminación definitiva de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. De concretarse, este cambio significaría el regreso a las antiguas internas partidarias, un esquema que genera fuerte resistencia en los partidos tradicionales y mayoritarios, quienes hoy utilizan las PASO para ordenar sus estructuras internas con financiamiento público.
Asimismo, el proyecto vuelve a poner en el centro de la escena la denominada Ficha Limpia. Esta iniciativa busca impedir que personas condenadas por delitos de corrupción puedan presentarse como candidatos. El punto de conflicto radica en que el Gobierno pretende que la inhabilitación se active con una condena en segunda instancia, mientras que diversos bloques legislativos sostienen que esto vulnera el principio constitucional de inocencia al no esperar un fallo firme de la Corte Suprema de Justicia.
Otro eje llamativo de la reforma es la eliminación de la veda electoral para la publicidad y la publicación de encuestas. Basándose en la imposibilidad fáctica de controlar los contenidos en redes sociales, el Ejecutivo propone permitir la actividad proselitista y la difusión de sondeos hasta el mismo momento de los comicios. Por otro lado, la normativa también introduce modificaciones en el financiamiento de los partidos, permitiendo aportes de residentes extranjeros, un terreno que el Dr. Alonso califica como sensible y que requerirá una revisión técnica muy fina para evitar el ingreso de fondos oscuros a las campañas.
Finalmente, el análisis subraya que el camino parlamentario será sinuoso. Al requerir una mayoría absoluta en ambas cámaras, el oficialismo se encuentra hoy distante de los números necesarios por cuenta propia. En la Cámara de Diputados le faltan treinta y cuatro votos para alcanzar los ciento veintinueve requeridos, mientras que en el Senado necesita sumar dieciséis voluntades para llegar a las treinta y siete bancas. Bajo este escenario, es de esperar que el proyecto original sufra profundas modificaciones y consensos obligados antes de convertirse en ley.



