A pesar de tener fecha de cirugía para la próxima semana, la obra social aún no autorizó la prótesis de 52 millones de pesos. Su familia postergó el sorteo de un bono contribución porque no logran recaudar los fondos necesarios. "Siento que para ellos soy solo un número", lamentó Yolanda.

La historia de Yolanda «Yoly» Ortiz es el reflejo de una lucha desigual contra la burocracia estatal. En una entrevista cargada de emoción y angustia con Informe Regional, Yoly y su hija Rocío relataron el calvario que atraviesan mientras esperan una cirugía que debería haber ocurrido hace un año, pero que hoy depende de una firma que no llega.

Tiempos que no coinciden con el dolor 

Yoly padece una patología ósea agravada por osteoporosis. La cirugía está programada para este miércoles 18 en el Hospital Italiano, pero hasta el momento IAPOS solo autorizó las consultas pre-quirúrgicas. «La prótesis no está autorizada. El médico fue claro: la que quiere enviar la obra social no sirve para mi caso; si me ponen esa, al mes me tienen que amputar la pierna«, explicó Yolanda con crudeza.

El presupuesto de la prótesis específica, con fecha de octubre del año pasado, ascendía a 52 millones de pesos con una validez de solo 15 días. Hoy, esa cifra es una incógnita y la familia no recibe respuestas concretas sobre la actualización ni la cobertura.

Solidaridad como única salida 

Ante la falta de respuestas oficiales, la familia lanzó un bono contribución (con una moto como premio mayor) para intentar comprar la prótesis de forma particular. Sin embargo, debido a que la recaudación aún está lejos de la cifra necesaria, decidieron postergar la fecha del sorteo. «Es muchísima plata para una colecta, pero para lo que realmente necesitamos no nos alcanza. Necesitamos que la gente nos siga ayudando«, pidió Rocío.

Vivir con dolor 

Mientras tanto, el cuerpo de Yoly dice basta. «Ya estoy tocando fondo. El dolor ya es parte de mí, trato de aguantar con medicación a última hora y a primera mañana para poder seguir«, confesó. Además, denunció que la falta de celeridad de la obra social agrava su cuadro: «Esto va creciendo y va a llegar un momento que no habrá prótesis que aguante».

A pesar del apoyo de sus hijos, amigos y la colaboración de Desarrollo Social para sus traslados, la incertidumbre sobre lo que pasará el próximo miércoles mantiene a la familia en vilo. «Lamentablemente, cuando llegás a una edad, terminás siendo un número«, concluyó Yoly, esperando que este llamado de atención llegue a las autoridades de IAPOS a tiempo.