El clima político y gremial en la ciudad de Funes sumó una fuerte jornada de tensión a raíz de un paro total de actividades determinado por la Asociación de Obreros y Empleados Municipales (ASOEM). La medida de fuerza expuso un profundo conflicto de arrastre entre la comisión del sindicato y la gestión del intendente local.
En diálogo con Canal 4 Regional, la secretaria de ASOEM Funes, Romina Michaut, aclaró que si bien no mantienen una «mala relación» personal con el mandatario, el canal de diálogo directo se agotó ante la falta de respuestas concretas. «Dentro de la Ley 9286 hay cosas que debe pagar la Municipalidad y no las paga; venimos reclamando formalmente desde que asumimos en 2024», explicó la dirigente. Ante las reiteradas promesas incumplidas, el gremio decidió llevar el caso al Ministerio de Trabajo para abrir una mediación, pero la Municipalidad no se presentó a ninguna de las convocatorias oficiales organizadas por la cartera laboral y por FESTRAM.
Denuncias por desconocimiento gremial y «amenazas con la billetera»
Michaut relató que la escalada del conflicto llegó a su punto más álgido al mediodía previo a la huelga. Mientras los delegados pegaban las actas del Ministerio de Trabajo que avalaban legalmente el paro, se encontraron con una respuesta intimidatoria pegada en las dependencias.
«Pegaron un comunicado que decía ‘Municipalidad de Funes’ pero era un anónimo, no lo firmaba ni el gobierno, ni el intendente, ni ningún secretario. Decía que iban a descontar el presentismo, el día de trabajo, que se iba a despedir gente y que esto no era un sindicato, usando el número de expediente de nuestra personería gremial en trámite para desconocernos. El intendente sacó un comunicado diciendo que se trabajaba con normalidad, pero yo creo que cuando uno tiene billetera y amenaza, tiene poder», fustigó la referente sindical.
El balance del acatamiento sector por sector
Pese a las advertencias de descuentos económicos de la intendencia, desde ASOEM celebraron el alto nivel de adhesión de la planta trabajadora. «Tuvimos un 60% de acatamiento global, lo que nos da la pauta de que no estamos haciendo las cosas mal», evaluó Michaut. El relevamiento interno arrojó los siguientes números sobre el impacto del paro:
- Obrador Municipal: Fue el área donde más se sintió la medida, registrando apenas entre un 10% y 20% de asistencia.
- Recolección de residuos: De un plantel de 46 empleados dedicados al servicio, solo se presentaron 12 trabajadores y salieron apenas dos camiones a la calle.
- Salud: No se plegó a la huelga y garantizó la cobertura de la guardia mínima.
- Control Urbano: De las tres guardias afectadas por los horarios del paro, dos acataron la medida haciendo guardia mínima y la restante trabajó normalmente.
- Centro de Monitoreo: Operó en una situación crítica. Según denunció el gremio, el sector encargado de vigilar m{as de 400 cámaras durante 8 horas funcionó con solo dos empleados (personal contratado que no paró, bajo la supervisión del jefe de área).
- Administración central: Fue el área que registró la mayor cantidad de personal trabajando debido al temor por las represalias salariales.
Feriados sin pagar y precarización en el Obrador
Al momento de detallar cuáles son las deudas históricas que reclama el sindicato, Michaut fue categórica al enumerar los incumplimientos de la Ley 9286: «Los empleados de Tránsito, Control Urbano, Salud y Monitoreo trabajan bajo el esquema de 2×2 y hace 6 años que no les pagan los días feriados. Además, el ítem de refrigerio no lo cobra ninguno de los casi 950 empleados municipales que tiene Funes».
Finalmente, la titular de ASOEM graficó la cruda realidad que atraviesan los trabajadores del eslabón más bajo de la estructura. «Estuvimos en el obrador a las 4 de la mañana; los chicos salen a correr atrás del camión y ni siquiera les dan un vaso de mate cocido. En verano tuvimos que reclamar para que les garanticen un vaso de agua. Hay un estado de vulnerabilidad y riesgo muy grande en la calle que como sindicato no podemos seguir permitiendo», concluyó.



