El anuncio emitido por el presidente Alberto Fernández determinando la intervención del grupo Vicentín y su proyecto para estatizar el mismo ha sacudido la modorra en la que el país se encontraba sumido desde el 20 de marzo y desplazó de la primera plana a la pandemia generando un abanico de repercusiones en todo nivel.

    La conmoción fue tremenda debido a que no era un tema que estaba en la agenda ya que se encontraba cajoneado por la emergencia sanitaria que le sirvió para barrer bajo la alfombra los desmanejos de la cúpula de este holding en connivencia con sectores políticos y con el monstruoso crédito impago que le otorgó el Banco Nación durante la administración Macri que desencadenó su default bajo el eufemismo “estrés financiero”, curiosa denominación adoptada en el 2019, el mismo año en que obtuvo el título de sexta firma exportadora de la Argentina.

    Uno de los periodistas que con mayor precisión ha seguido la historia de Vicentín es Germán Mangione, con quien dialogamos sobre esta decisión del Estado Nacional y también sobre lo que significa que el Gobierno se pueda llegar a transformar en principal asistente a la mesa de comercialización del mercado de cereales además de uno de los pooles empresariales con capitales nacionales más relevantes del país.

 

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