La reconocida neurocirujana cubana Hilda Molina estuvo disertando en el Centro Integral de Rehabilitación de APREPA en San Jerónimo Sud para los facultativos de la entidad, donde trató temas relacionados a las políticas de salud.
Luego de fundar el Centro Internacional de Restauración Neurológica y de ser diputada de la Asamblea Nacional, en 1994 la dra. Molina renunció a todos sus cargos y solicitó el denominado “permiso de salida” para viajar a nuestro país, donde vive su hijo. Luego de 15 años de espera, recibió la autorización en junio de 2009.
Respecto a su disertación, fue sumamente crítica al indicar que “los políticos no le hacen un favor al pueblo cuando garantizan la salud: es su deber elemental”, y exigió que sin importar el gobierno o el país, el sistema público debe ser decoroso.
En tal sentido apuntó a los dirigentes, “desde los directores de salud hasta los jefes municipales y los ministros”, a quienes solicitó que estén junto a los enfermos y no en una oficina; y también señaló que los médicos deben poseer verdadera vocación de servicio “y que vean en el enfermo no a un cliente, sino un paciente”.
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