En el país de las polémicas, ahora el foco de la atención se centra en la provincia de Entre Ríos donde se entremezcla una disputa familiar por la propiedad de un campo con un movimiento que irrumpe en la escena pública por primera vez, sazonando este conflicto con amplios condimentos que van desde la economía sustentable, la agroecología, los agrotóxicos y la política.
Demasiada sensible la historia que hoy se lleva los flashes de todos los medios debido a los protagonistas que se alinean de uno y otro lado de las partes, y que más allá de que todos lo quieran negar es realmente un episodio más de la inmunda grieta que únicamente beneficia a los contendientes llevando a la gran mayoría de la sociedad a un enfrentamiento innecesario.
Para conocer más acerca del denominado Proyecto Artigas, cuyas propuestas en sí son mucho más interesantes que esta disputa mediática, dialogamos con Gastón Saint Jean, integrante de la Rama Rural del Movimiento de Trabajadores Excluidos, agrupación que nuclea a cooperativas y organizaciones de campesinos, pequeños productores y comunidades originarias erigiendo redes de comercio justo y alternativas solidarias a los grandes mercados para mejorar la calidad laboral y de vida de los productores de alimentos.
En su web, el Proyecto Artigas se define como “una red integrada por movimientos sociales, profesionales del derecho, la comunicación y el cuidado del ambiente que, movilizados por la búsqueda de la verdad, la justicia y el bien común, actuamos conjuntamente en aquellas causas donde se vulneran los derechos de la Tierra; causas que han sido ignoradas, cajoneadas y/o boicoteadas por las propias instituciones de la República, corrompidas por los privilegios de quienes usan el poder en su provecho, en un sistema estructuralmente perverso”.
Asimismo define al conflicto de la familia Etchevehere como “el impulso fundante”, donde una disputa por la herencia entre cuatro hermanos deviene en el apoyo a Dolores Etchevehere quien reclama haber quedado fuera de los negocios familiares y de los derechos hereditarios en un reclamo judicial de más de una década sin resolución. La extensa historia conflictiva fue abierta a la mediatización en la toma de la estancia “Casa Nueva”, donde no sólo se reclama el reconocimiento para Dolores de sus derechos sino también que se ha acordado la cesión del 40% del terreno que le pertenecería “para construir un modelo agrario sostenible, libre de agrotóxicos y explotación, distinto al que su familia representa”, es decir, diferente al “modelo de agronegocios que impera en Argentina, que concentra la tierra, destruye la naturaleza, envenena a las comunidades con el uso de agrotóxicos, quema humedales y expulsa a miles de familias campesinas”.
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