La espectacular trama policial que conmocionó a la localidad de Serodino sumó este lunes un capítulo judicial decisivo. La Justicia Federal dictó 90 días de prisión preventiva efectiva para Adrián Gustavo G., el comerciante de 32 años detenido tras descubrirse que utilizaba los freezers de su carnicería para acopiar un millonario cargamento de drogas.
La audiencia de formalización de la investigación se llevó a cabo ante el Juez de Garantías, Dr. Román Lanzón. En la misma, los fiscales federales Federico Reynares Solari, Matías Mené y el auxiliar Rodrigo Romero imputaron formalmente al comerciante por el delito de Tráfico de estupefacientes en la modalidad de tenencia con fines de comercialización.
Droga oculta entre cortes de carne
El caso, que se inició la semana pasada como una inspección de rutina por el presunto faenamiento clandestino de dos vacas, expuso una estructura narco impensada en el departamento Iriondo.
Efectivos de la Guardia Rural “Los Pumas”, junto a inspectores de la Assal, ingresaron al local de calle Las Heras al 700 buscando carne robada. Sin embargo, al revisar la zona de desposte, hallaron debajo de la mercadería dos bolsas de consorcio que escondían 181 «ladrillos» de marihuana, con un pesaje definitivo de 107 kilogramos.
Un centro de distribución regional
Para los fiscales del Área de Casos Complejos, las evidencias demuestran que la carnicería abierta al público era una pantalla legal. Además de los panes compactados, el personal de la Policía de Investigaciones (PDI) secuestró un verdadero arsenal de elementos de fraccionamiento:
- Dos envoltorios con trozos de cocaína.
- Tres frascos con cogollos y plantas de marihuana en proceso de secado.
- Una balanza de precisión, dinero en efectivo y teléfonos celulares.
- Una carabina calibre .22 con municiones listas para usar.
Mientras el imputado cumple el plazo de detención en un efector penitenciario, los sabuesos de la PDI continúan con el análisis de los teléfonos secuestrados para determinar de dónde provenía semejante volumen de droga y si el investigado contaba con cómplices en la región. En tanto, las autoridades sanitarias confirmaron que los más de 550 kilos de carne ilegal secuestrados ya fueron completamente desnaturalizados y destruidos por el peligro bromatológico que representaban.



