En Roldán una iniciativa unió a tres partes a través del bien común, en una muestra clara de que cuando se piensa desinteresadamente en el otro se puede. Un gesto digno de imitar, aún más destacable en este período donde las miserias de la política volverán a mostrar la indigna cara de los egoísmos.
A través de un proyecto, una firma privada, una entidad educativa y un club deportivo lograron materializar un lazo de confraternidad. Defensores de Sportsman necesitaba bancos de suplentes y consiguió los fondos a través de una empresa. La escuela “San José Obrero” puso la mano de obra y a modo “de pago” la Cebra le cedió una soldadora. Y para que la ecuación sea perfecta, muchos de los alumnos concurren al club: diez puntos para este golazo.
“Desde el Club creemos que la sociedad se recompone volviendo a crear los lazos desde abajo y que volvamos a cooperar entre las instituciones”, señaló Amín Bazze, dirigente de Sportsman, quien agradeció los aportes recibidos y a los directivos escolares por haber podido plasmar esta linda historia. En tiempos de tanta pálida, un gesto para hacer de nuestro mundo un lugar mejor.
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