Mauro Bracamonte, de 26 años, fue imputado por regentear búnkeres de cocaína en Funes. La investigación por el homicidio del joven destapó una trama de deudas por estupefacientes y microtráfico en la región.

La investigación por el crimen de Ramiro Nast, el joven de 23 años asesinado a comienzos de abril en Funes, derivó este sábado en la imputación y prisión preventiva de un presunto vendedor de estupefacientes que operaba en la región. Se trata de Mauro Bracamonte, de 26 años, a quien el juez Rodrigo Santana le dictó la medida cautelar por un plazo de 60 días bajo la acusación de ser el organizador de dos puntos de venta de drogas en la localidad.

La pesquisa por microtráfico, que avanza de forma paralela al expediente del homicidio, está a cargo de la fiscal Mercedes Banchio. A través del trabajo de la Policía de Investigaciones (PDI), testimonios de identidad reservada, registros fílmicos y tareas de vigilancia, las autoridades lograron ubicar a Bracamonte como el presunto responsable del comercio de cocaína en el «Jardín de la Provincia».

La conexión con el homicidio y deudas por estupefacientes

El nombre de Bracamonte apareció de forma reiterada en el legajo del crimen de Nast. De acuerdo con las declaraciones de testigos incorporadas a la causa, la víctima mantenía una deuda cercana al millón de pesos con el imputado por la compra de sustancias. Los investigadores también detectaron conductas sospechosas por parte del presunto transero tras la desaparición de Nast, como la eliminación de sus perfiles en redes sociales y un inusual interés por saber qué información manejaba el entorno de la víctima, intentando instalar la versión de que el joven «estaba muy mal por las drogas», algo completamente desmentido por sus allegados.

La situación del acusado terminó de complicarse a raíz de un procedimiento policial motivado por una discusión con la madre de su hijo. En medio de esa actuación, la mujer reveló ante los efectivos que el implicado utilizaba una réplica de arma de fuego para amenazar y amedrentar a las personas que mantenían deudas económicas con los búnkeres de venta de estupefacientes.

Allanamientos, secuestros y búnkeres identificados

Con las pruebas recolectadas, la Fiscalía ordenó la ejecución de 11 allanamientos el pasado martes 30 de junio en distintas propiedades de Funes y Roldán. Los resultados de las requisas habitacionales arrojaron los siguientes secuestros:

  • Casi 30 gramos de cocaína listos para su comercialización.
  • Balanzas de precisión y elementos de fraccionamiento.
  • Un total de 28 teléfonos celulares que serán peritados.

Puntos de operación: Según la imputación de la fiscal Banchio, el detenido controlaba al menos desde el mes de abril un búnker ubicado en calle Esquiú al 2000, mientras que utilizaba una vivienda de Hipólito Yrigoyen al 1400 como sitio de resguardo y acopio de los materiales.

Durante los operativos del pasado martes también fue detenida Paola R., de 44 años, en el domicilio de calle Esquiú. La mujer fue imputada en la misma audiencia de este sábado como partícipe secundaria del delito de comercio de estupefacientes. Cabe destacar que, aunque el nombre de Bracamonte es una pieza clave en el entramado que rodea al caso Nast, hasta el momento no se le han formulado cargos por el homicidio propiamente dicho.

El crimen de Ramiro Nast

Ramiro Nast tenía 23 años y fue visto por última vez el viernes 3 de abril cuando asistió a una fiesta. Su búsqueda finalizó el lunes 6 de abril, cuando su cuerpo fue hallado sin vida en el interior de una heladera que había sido descartada en un zanjón con agua, en las inmediaciones de Tomás de la Torre y Paysandú.

La reconstrucción de la PDI determinó que el muchacho fue atado y golpeado hasta la muerte en el interior de una vivienda situada en Coronel Brandsen al 5300, a la vuelta de donde luego arrojaron la heladera. Por el brutal asesinato ya se encuentran detenidos y bajo prisión preventiva tres hombres: Luis Vega (29), Kevin Toloza (25) y Matías Zabala (40).

Fuente: Rosario 3