En una entrevista exclusiva con Canal 4 Regional, el Arzobispo de Rosario reflexionó sobre el sentido de la Semana Santa. Llamó a sanar los "corazones heridos" ante un contexto de guerras e injusticias y advirtió sobre las "falsas felicidades" que ofrece el mundo.

En vísperas de las celebraciones centrales de la cristiandad, el Arzobispo de Rosario, Monseñor Eduardo Eliseo Martín, compartió una profunda reflexión orientada a la esperanza y la conversión personal. El prelado destacó que la Semana Santa no es solo un recuerdo histórico, sino una oportunidad para rescatar al ser humano de las crisis actuales.

“Celebramos la pasión, muerte y resurrección de Jesús, quien nos amó hasta el fin”, comenzó señalando Monseñor Martín, vinculando el sacrificio bíblico con la realidad social: “Vivimos en un mundo de guerras, injusticias y violencia que nacen de un corazón herido y enfermo que necesita del médico, que es Cristo”.

La crítica a la «felicidad de mercado»

Durante el diálogo, el Arzobispo fue contundente al diferenciar la paz espiritual de las promesas materiales. Hizo alusión a las publicidades que circulan en redes sociales y medios de comunicación:

«Hace un ratito me llegaba una propaganda de un ‘bingo de la felicidad’. Eso es verso. La felicidad nos la da Dios si estamos unidos a Él. No hay que dejarse engañar por las seducciones del mundo; vemos cómo los placeres generan esclavitud, adicciones y traen muerte».

Un cambio desde lo cotidiano

Monseñor Martín enfatizó que la redención que propone la Pascua debe reflejarse en la vida diaria de los vecinos. “Todo cambia si cambia nuestro corazón: al ir a la escuela, al trabajo, en la vida de familia con los amigos y vecinos. Jesús no nos promete que todo será color de rosas, pero sí nos da la paz para la existencia de todos los días”, explicó.

Bendición para la región

Hacia el final de la entrevista, el Arzobispo hizo extensiva su bendición a toda la audiencia de Canal 4 Regional, haciendo especial hincapié en quienes atraviesan momentos difíciles:

“Que el deseo sea una bendecida y feliz Pascua de Resurrección. Que la bendición de Dios descienda sobre ustedes, sus familias, y especialmente sobre los enfermos y los más necesitados”.