Vecinos de la zona rural de Ibarlucea relataron una situación "trágico-cómica": tras una mejora en el tendido, la tensión trepó a 360 voltios. "Entró la trifásica a las casas; el que no estaba perdió todo", denunció una vecina en diálogo con Canal 4 Regional. Tras el corte de ruta de este martes, les restablecieron el servicio pero de forma precaria.

Lo que debía ser una mejora largamente esperada por los vecinos de Apeadero Echeverría, en jurisdicción de Ibarlucea, terminó en un desastre material. Tras meses de reclamos por la baja tensión y los cortes recurrentes, la Empresa Provincial de la Energía (EPE) realizó una obra el pasado viernes que, lejos de solucionar el problema, provocó daños irreparables en decenas de hogares.

En una entrevista con Canal 4 Regional, Brenda Parlanti, vecina del barrio, explicó que una empresa tercerizada contratada por la EPE realizó un nuevo tendido que cruza la ruta hacia el transformador local. Sin embargo, la conexión se realizó de manera errónea. «Conectaron mal los cables y llegamos a medir 350 y 360 de tensión en cada casa. Básicamente, mandaron la trifásica a los aparatos de 220″, relató con indignación.

Electrodomésticos quemados y «parches»

El impacto fue inmediato. Los vecinos que se encontraban en sus viviendas lograron bajar las térmicas a tiempo, pero muchos otros sufrieron pérdidas totales. «Se han quemado bombas de agua, televisores, heladeras… lo que te imagines. Es un desastre», lamentó Brenda.

Tras el incidente, el barrio permaneció sin luz hasta el domingo, cuando la caja de fusibles se incendió debido a la precariedad de la instalación. Esta situación fue la que motivó el corte del cruce de las rutas A012 y 34 este martes por la tarde-noche. «Es la única manera de que alguien nos escuche; a las dos horas del corte vinieron y en diez minutos teníamos luz, pero nos dijeron que ahora está directo, sin fusible, y que si se revienta el transformador no se hacen responsables», denunció la vecina.

El estigma de ser «ilegales»

Uno de los puntos más dolorosos para las más de 100 familias que viven en el sector es la falta de regularización. Al no contar con medidores individuales, la empresa no les reconoce los daños causados por sus propias cuadrillas.

«Nos dicen que somos ‘ilegales’, pero nosotros queremos pagar. No somos vagos que nos enganchamos por gusto; somos gente que trabaja, hay enfermos y niños. Hemos ido a la EPE, a la Comuna, a la Defensoría del Pueblo y nadie nos da un plan serio, solo parches», sentenció Parlanti.

Ante la llegada del invierno y la falta de gas natural, la preocupación crece: la conexión actual es «directa» y los propios operarios advirtieron a los vecinos que «se midan con el consumo» porque el sistema no resistiría una sobrecarga, dejando a cientos de personas en una situación de extrema vulnerabilidad eléctrica.