En compañía de la diputada nacional Gisela Scaglia y de la concejal Ana María Martelli, el intendente Diego León Barreto se refirió en conferencia de prensa a las dos cuestiones más resonantes en los últimos días para Funes: la polémica por su inhabilitación en primera instancia para ejercer cargos públicos y partidarios y el cese del contrato para la distribución domiciliaria de la Tasa municipal.

    En primer término, consultado sobre el pedido de licencia que le formuló el Concejo debido al affaire con la Secretaria Electoral en su breve desempeño como tesorero del PRO, León Barreto manifestó que hará “caso omiso a la sugerencia” y que continuará al frente del Ejecutivo funense.

    Por otra parte, ante la requisitoria por la casi veintena de distribuidores de la Tasa a los que no se les renovó el contrato, el intendente habló de la reestructuración iniciada con su gestión y que su decisión fue basada en que el trabajo de reparto de las boletas “no se estaba realizando como debía hacerse”.

    Además fue tajante al expresar que “se ha acabado la época del Municipio de los familiares y de los amigos”, e hizo un aparte con una dura crítica al Frente Progresista Cívico y Social ya que cuando el signo político local era el mismo que el provincial “no han conseguido absolutamente nada para la ciudad”.

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