La solidaridad, en algunas ocasiones, tiene mecanismos insospechados. Y cuando se trata de elaborar una cadena, el próximo eslabón puede resultar sorprendente. Como bien dicen los tibetanos, “los designios de Buda son inescrutables”.
En la ciudad de Roldán, Graciela Cimino puso principio a una iniciativa para ayudar a una amiga que padece una enfermedad. Todos sabemos que la quimioterapia en pacientes con cáncer produce la caída del cabello, y en una mujer, con lo fundamental que resulta su pelo, esto trae consecuencias. Fue así que luego de averiguar por las denominadas “pelucas oncológicas”, realizadas con cabellera natural y que resultan muy caras, pudo contactar a un grupo de mujeres de Baradero, Buenos Aires, que se dedican a la confección de las mismas de forma accesible.
Todo esto originó otro eslabón: el salón de belleza de Angie Varela se puso a disposición para que todos aquellos que quieran donar cabello, ya sea sólo un mechón o más, lo efectúen. ¿Cómo cierra la cadena? En aproximadamente un mes, cuando la amiga de Graciela viaje a Baradero a retirar su peluca, llevará consigo los cabellos cortados por Angie para que las damas bonaerenses puedan continuar esta noble tarea. Por supuesto, son Graciela y Angie las que nos brindan más detalle acerca de este gran gesto solidario.
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