Mientras el mundo se debatía sobre las posibilidades del desarrollo de las vacunas contra el Covid-19, donde unas 300 vacunas se encontraban en fase de ensayos y apenas media docena estaban en la etapa de testeos con humanos o a punto de ingresar en esta etapa, fue Rusia quien sorprendió al mundo anunciando el registro de Sputnik V, el nombre que remite al satélite soviético lanzado en 1957 y que inició la carrera espacial.

    Sputnik V es la primera vacuna contra el coronavirus registrada en el mundo, y su anuncio no es al azar ya que como todos sabemos quien posea la cura se posicionará farmacéutica, económica y políticamente a nivel global, que es la pura verdad de las potencias mundiales detrás del esfuerzo y de la investigación de miles de profesionales para hallar la solución a uno de los máximos problemas que ha debido enfrentar la humanidad en toda su historia.

    Mientras la desdibujada Organización Mundial de la Salud guarda reparos por la vacuna rusa (reparos basados en gran parte por quienes financian el organismo), el Ministerio de Sanidad del gobierno de Vladimir Putin anunció que ha sido producida ya la primera partida de las dosis elaboradas por el Centro de Microbiología y Epidemiología Gamaleya.

    Para aclarar las certezas sobre este anuncio y sobre la carrera por la cura nuevamente consultamos a la licenciada en Biotecnología Pilar Cisana, becaria doctoral de CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario.

 

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Por h8000024